L@s ponentes y su lugar en el mundo. Mesa redonda El parto también es nuestro

En la mesa redonda del domingo, junto con l@s profesionales, tendremos a un grupo de mujeres de Lactamor que, al calor de todo lo aprendido de las mujeres de Jaca y de EPEN, han parido en casa a sus segundos hijos, en el Occidente de Asturias:

Eva

Soy Eva Arango, encontré aquí mi lugar en el mundo hace casi trece años haciendo un viaje de vuelta. El éxodo rural hizo que mi familia fuera a buscar fortuna a la ciudad, y yo vuelvo buscando raíces más profundas.
Donde se junta el monte y el mar encontré un llobishome* que había hecho este viaje antes que yo, y me quedé con él.
Mi lugar en el mundo está aquí y ahora, que es el lugar de mis hijos, viviendo el presente.

*hombre lobo

Leticia

Silvia

Creo que mi lugar en el mundo está en los brazos de mis pequeños… ahí la calma, el consuelo, la seguridad… también con mi gente, esa que te ilumina el día a día.

Itziar

Itziar Fernández
Veterinaria amante de la naturaleza, mi lugar en el mundo está entre la ciencia y el instinto.
Ciudadana añorante del campo, mi lugar podría estar en la casa familiar de Cartavio donde parieron mis antepasadas y yo misma flanqueada por dos tejos centenarios, árbol sagrado de los celtas… ¡y de las brujas!
Culo inquieto, montañera y viajera incansable, mi lugar siempre estaba allá donde planease mi próxima aventura; hasta que al intentar retomar el alpinismo tras ser madre sentí pánico por primera vez en mi vida; sólo entonces asumí que mi único lugar en el mundo estaría siempre al lado de mis hijos.

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Noelia Vicario.

Mi nombre es Noelia Vicario González y soy matrona desde el año 2000.

Nada más terminar los estudios de enfermería en mi ciudad natal, Burgos (aunque yo en concreto pertenezco al barrio de Gamonal, pero esa es otra historia), aprobé el EIR y me formé como matrona en un hospital altamente intervencionista, lo más parecido a una cadena de montaje, donde se desensamblaban madres y bebés con una batería de intervenciones que interferían en el proceso natural y que consistían en administrar enemas, canalizar vías, poner sueros, romper bolsas, preguntar si se había aprendido a respirar, recordarlo si no era el caso, colocar electrodos y catéteres para monitorizarlo todo, encamar y forzar pujos, volver a pedir respiraciones, pedir más pujos y boca cerrada, “cógete las rodillas, tira de estas barras”, “venga, más, más…” y cortar perinés, tirar de delicadas cabecitas de bebés, pinzar cordones nada más nacer, llevártelos inmediatamente a la cuna térmica para que les hiciese cosas otro profesional, coser perinés..

En suma, que me enseñaron a “hacer partos”, y con el tiempo tuve que desaprender básicamente todo lo aprendido, porque descubrí que lo que a mi me gustaba en realidad, (y se ha demostrado que es lo mejor), era acompañar a las mujeres que no quieren que nadie les haga el parto, sino que desean hacerlo ellas, con el apoyo y la seguridad que brinda la compañía de una comadrona empática y respetuosa, que no gusta de decirle a las demás mujeres lo que tienen que hacer, sino que prefiere esperar, sugerir si acaso, permitir que sean ellas las que descubran sus propios recursos y su propio poder, que es tanto.. y presenciar la maravilla de una mujer pariendo ella misma a su criatura como su cuerpo y su instinto le piden.

Pero para hacer esto y para terminar de ser la comadrona que yo he querido ser, confieso que únicamente ha sido fuera del hospital donde lo he logrado; porque en ese ámbito, en el tiempo y lugares que a mi me han tocado, me ha sido francamente imposible.

La llegada de la tan ansiada iniciativa ministerial de transformar la atención al proceso del parto en este país coincidió con la toma de posesión de mi plaza fija dentro del Sistema Nacional de Salud en un hospital del centro de la península. Me trasladé de allí ante la certeza de que tendrían que pasar muchos años para que se produjesen los cambios necesarios, que me permitiesen realizar allí lo que yo consideraba una atención digna al parto y esto mismo se ha verificado después en el(los) siguiente(s) hospitale(s) que he conocido.

Aquí tengo que decir que ser consciente de cómo debería ser una atención ideal al parto y del daño que hacen las interferencias, las violencias y las intervenciones innecesarias en el proceso natural, las separaciones innecesarias de madres y bebés y tantos otros aspectos de ser una ruedita dentro del engranaje de una institución jerárquica (que no multidisciplinar), hacen que el malestar personal y profesional de una matrona hospitalaria en minoría absoluta, como yo estaba, sea enorme.

La llegada de los recortes quiso que tuviese la oportunidad de cambiar el paritorio hospitalario por el centro de salud, a hacer un trabajo para el cual por fin me consideraba sobradamente preparada, el de contarles a las mujeres y sus parejas de qué iba el proceso fisiológico del parto, de todos los recursos con la que la naturaleza nos había dotado como mujeres para llevarlo a cabo, de cómo debería ser la atención al parto y de cómo era en la actualidad, de la necesidad de información para decidir la atención que cada una desea en ese momento, dentro y fuera del sistema, de la necesidad de tomar esas decisiones, de cómo hacerlas valer usando los vehículos proporcionados por el sistema, el plan de parto y la ley de derechos y deberes del paciente.

Fue un trabajo muy satisfactorio que me gustaría retomar, sin duda. La reciente oportunidad que me ha dado la asociación “Creciendo Juntos” de Zamora de dar una conferencia con motivo de la Semana Mundial del Parto Respetado sobre por qué merece la pena parir sin medicalización me ha recordado ese otro aspecto de la profesión de comadrona que me encanta: proporcionar información, apoyo y acompañamiento a las mujeres para que puedan tomar las decisiones que a ellas, más que a nadie más, les conciernen: cómo, dónde y con quien quiero parir a mi bebé y cómo quiero criarle después.

Llevo en excedencia de mi plaza de matrona hospitalaria en el SESPA desde el final de 2014. Por coherencia personal y desarrollo profesional he compaginado esta excedencia con la atención a partos en casa, y me gusta decir que estos dos años en los que he acompañado partos en casa me han valido más como comadrona y como mujer, que los quince de hospital.

Nunca antes había disfrutado de la posibilidad de acompañar a una familia con la que tejer antes una relación de confianza recíproca que me permita conocer de antemano las necesidades que se presentarán durante el embarazo, en el momento del parto y en el postparto para poderlas satisfacer.

En ningún lugar como en la casa he tenido la posibilidad de entender y contemplar la maravilla del proceso fisiológico del parto y de respetarlo, sin la prisa innecesaria de las rutinas hospitalarias o las limitaciones impuestas por protocolos caducos.

En ningún lugar como en la casa he disfrutado de la autonomía necesaria para acompañar los partos de esta manera y para ser respetada yo misma en mi trabajo. En definitiva, no hay ningún lugar como la propia casa para nacer.

Pero que nadie piense que demonizo los hospitales, ¡todo lo contrario! El hospital hace más segura la atención al parto en casa y siempre habrá mujeres con embarazos y partos complicados para las que la unidad obstétrica hospitalaria controlada por médicos obstetras, sea la opción más segura. Pero en otros países, en concreto en Reino Unido, se ha demostrado que ésta es la opción más arriesgada para las mujeres sanas con embarazos no complicados, por contraposición a otras opciones más seguras como son el propio domicilio y la unidad llevada por matronas o casa de partos.

Apunto a que las dos últimas opciones no existen en este país dentro del sistema sanitario público, aunque hace poco he tenido conocimiento que las unidades llevadas exclusivamente por matronas o casas de partos quieren ser implantadas en Cataluña y que en los próximos años estas sean una opción para todas las mujeres. Me alegro sobremanera por las catalanas, pero, ¿qué pasa con las que no vivimos en Cataluña? Pues que nuestras opciones se reducen considerablemente según donde residamos. Conozco mujeres que se han desplazado muchos kilómetros en el último mes de embarazo por ir a parir a un hospital con fama de “respetuoso”, conozco mujeres que han renunciado a su deseo de dar a luz en casa por no encontrar un equipo de comadronas independientes que atiendan partos en casa en su lugar de residencia.

En la actualidad continuo en excedencia de mi trabajo en el sistema sanitario público y no ejerzo actividad profesional alguna como comadrona independiente. En noviembre cumple el plazo máximo de mi excedencia y me espera mi plaza en un hospital de Asturias que me proporcionó el acicate necesario para mejorarme personal y profesionalmente, así que en realidad le estoy, en cierta manera, agradecida y pronto volveremos a vernos, cara y fachada. Espero ser bien recibida allí y en cuanto tenga oportunidad trataré de volver a mi meseta, para estar cerca de mis seres queridos en primer lugar, y después para seguir trabajando en proporcionar información, acompañamiento y apoyo a las mujeres y contribuir a mejorar la asistencia al parto.

Mi lugar en el mundo está junto a la gente que me quiere, con quienes mi corazón se conforta y está donde siento que tengo algo que aportar, sea apoyo, acompañamiento, conocimiento o experiencia.

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Valle Pérez.

Valle Pérez

Han pasado 3 años y medio desde que empecé a atender partos en casa y he cambiado tanto como lo ha hecho mi vida.

Tengo dos niños hermosos que han perfilado mi entendimiento de la maternidad, tengo la experiencia propia de dos bellos partos autogestionados en el calor de mi hogar (si quieres leer los relatos de parto completos aquí: Nace Martín y Nace Mateo) y tengo el aprendizaje de las aventuras que he vivido acompañando a diversas parejas, en el disfrute y en la adversidad.

La vida me ha cambiado el punto de vista. Me he dado cuenta de hasta qué punto nos transforma ser madres… de como se ven las cosas diferentes en primera persona, de como el miedo aprieta, la responsabilidad empodera y a la belleza le faltan palabras.

Llegué a Asturias en 2013 siendo una matrona a la inglesa, bien impregnada aún por la formación, y poco a poco me he ido transformando en algo que aún no sé definir pero que se siente mucho más afín a la partera que a la enfermera obstétrica. Cada vez veo más lo clínico como una herramienta que raramente debe ser utilizada, cada vez siento con más fuerza que no es parte de mi profesión meter miedo a la gente, cada vez me siento más aliada de las decisiones que las parejas toman para sus vidas, cada vez me apetece ser un poco más invisible y acompañar el silencio.

Ahora sé que las mujeres no me necesitan, que ateniéndolas en casa no las salvo de un parto hospitalario, sino que cada uno decide lo que quiere hacer en su parto y que para quien lo tiene claro el parto sin asistencia también es una opción.

Empecé sintiendo que tenía que ser comedida y ahora siento que no hay ningún motivo que me impida contar mi verdad a los cuatro vientos. Mi web es mi humilde punto de vista, que sigue cambiando y transformándose cada día, es el esbozo borroso de la matrona que fui, la que soy y la que algún día sueño ser.

Mi lugar en el mundo es acompañar en el parto sin intervenir. Dejar que ocurra.

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Blanca Herrera.

Blanca Herrera

  • Matrona del Complejo Universitario Hospitalario Ciudad de Granada.
  • Miembro del Grupo Coordinador del Proyecto de Humanización en la Atención Perinatal de Andalucía.
  • Miembro del Comité Técnico de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad y Consumo.
  • Coautora de la Guía de Atención al Parto Normal del Ministerio de Atención al Parto Normal. Experto en Salud Sexual y Reproductiva por la Universidad Internacional Antonio Machado de Baeza.
  • Master en Investigación por la Universidad de Jaén.

Yo creo que la vida me llevó a ser lo que soy…madre de tres criaturas maravillosas, amiga de mis amigas y matrona de profesión……quizá no era lo que había soñado de niña( quería ser veterinaria)….pero mis hijas e hijo, mi trabajo y mis amigas son la felicidad  hecha momentos

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Nacho Matute.

Nacho MatuteMatrón y padre de 5 hijos, dos de ellos no nacieron con vida. Desde 1996 hasta 2016 trabajé en los paritorios de distintos hospitales de la red pública de España.

En la actualidad trabajo en Atención Primaria en Oviedo, donde soy tutor de residentes de la Unidad Docente de Matronas el Principado de Asturias.

Junto a mi compañera Cristina Pellicer, desarrollamos un proyecto desde hace años para mejorar el nacimiento, la maternidad y la paternidad: “Casa de la Luz. Espacio para la Salud y la Vida”.

Mi pasión, buscar modos de mejorar la atención a las mujeres, contribuir a la erradicación de la violencia en todas sus versiones, buscar incansablemente nuevos métodos para cambiar el paradigma del nacimiento desde dentro del sistema público sanitario, por entenderlo como un valioso derecho de todas las mujeres, los niños, las familias.

Dicen de él:

Todavía vive cada parto y embarazo con el nerviosismo y la pasión de la primera vez. Cada niño nacido en sus manos lo vive como un regalo de la vida. En cada parto maravilloso tiene que reprimir las lágrimas y no siempre lo consigue.

Aún dibuja corazones o los manda por Whatsapp cuando en una ponencia se aburre y aparece el déficit de atención. Nacho es simpleza y amor por los cuatro costados.

Mi lugar en el mundo siempre será un bosque. Por lo que representa, por su forma de existir y por lo que regala a todo aquel que se aventura en sus entrañas. Todos los árboles están interconectados como auténticas neuronas, dando cobijo a una diversidad inmensa en la más absoluta cooperación. Irradia salud, vida, energía, agua, alimentos, calor, luz, belleza. La edad lo hace más intenso. Nunca es igual. Momento a momento cambia. Siempre tiene sorpresas que mostrar. Un lugar perfecto donde nacer. Un lugar perfecto donde morir.

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Stella Villarmea.

Stella Villarmea

Con raíces en Navia.
Profesora Titular, acreditada a Cátedra de Filosofía.
Departamento de Historia y Filosofía.
Universidad de Alcalá.

http://portalcomunicacion.uah.es/diario-digital/entrevista/filosofia-del-nacimiento-una-nueva-puerta-para-conocer-como-nacemos-en-la-sociedad-occidental?n=2

Mi lugar en el mundo: una biblioteca en Inglaterra, el sitio dónde disfruté por última vez de la tranquilidad y tiempo que ahora tanto necesito

Biblioteca

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Clara Margarita Pérez.

Clara CampoMadre. Socia de Lactamor. Enfermera

Uno de mis destinos como enfermera, me llevó a la Unidad de Pediatría del Hospital de Jarrio, recién galardonado, en aquel entonces, como Amigo de los Niños. Fue fácil contagiarse del espíritu de fomento y promoción de la lactancia materna. Años después fui madre y comencé a participar en la Asociación Lactamor. Luego vino todo lo demás hasta hoy, hasta Jaca.

Nunca supe cuál era mi lugar en el mundo, creo que ni siquiera me lo planteaba. Sí que tuve claro que estaba sobre la tierra dónde nací y me crié, quiero vivir y morir sobre mi lecho ecológico. El resto apareció en el mismo momento en que parí. Simplemente sentí que ese era mi lugar. Desde ahí crecí como madre, como persona y como mujer y hoy, a doce años vista, cerradas etapas: puerperio, lactancia…descubro que, sobre todo, soy mujer y agradezco a la vida todo lo vivido.

Clara y otras mujeres de Lactamor

L@s ponentes y su lugar en el mundo. Rosa Eva Rabanillo.

 Rosa Eva Rabanillo

Maestra, logopeda, educadora sexual, escritora.

Madre.

Mi lugar en el mundo es aquel en el que pueda estar cerca de la sonrisa de un niño.

Nací en Miranda de Ebro, viví de muy chiquitina en La Coruña, me crié entre Cambrils y Reus (oliendo a Mediterráneo), luego pasee playas bravas en Bilbao, y la vida, ahora me invita a vivir en Laguna de Duero (un pueblo precioso a pocos quilómetros de Valladolid).

Muchos lugares han moldeado mi mundo y sé que a mi rueda, aún le queda muchos rincones en los que despertar.

Me siento parte del universo en cualquier lugar y solo una cosa me mueve… trabajar, luchar y contagiar mi energía y mi pasión para que los niños nazcan en paz, para que las familias reciban a las nuevas vidas en paz, para que la sexualidad nos llene de información, de deseo, de pasión y por ende… también de paz.

Mi lugar en el mundo es cualquier lugar, en el que hablar alto y claro en favor de La Paz y del Verbo Amar.